Per il sogno della farfalla

Congress Girl, Cap 2.

Posted on: Domingo 29 octubre 2006

Había escrito la 2º entrada de “Congress Girl” la última noche que que pasé en Pucón. Tenía todo listo para subir cuando un lindo Pantallazo azúl mandó mi perfecto escrito a freir espárragos… En fín.
Hay muchas cosas que pasaron entre Miércoles y Viernes. Fueron días sin dudas llenos de emociones, sentimientos, experiencias… fueron días “la raja”, no hay otra forma de describirlos.
Como escribir cronológicamente lo hecho en 3 dísa puede ser una soberana lata tanto para quien escribe como para quien lee, resumiré por día las cosas que hice.

Miércoles

Mañana: Charlas. Olvidé con el sueño una de astrobiología y pasé a una de fitoplankton en que hablaba un alemán, obviamente en inglés. Entendí un poco más de un tercio de la charla, intentando adivinar que significaban las palabras alemanas que el expositor utilizaba entre medio. De todas formas, lo más freak fué que al final de la charla dijo en español “muchas gracias por la lata, gracias por escuchar, preguntas solo en Inglés, Frances o Alemán por favor”. Bueno, no sería tan freak eso si al día siguiente no lo hubiera escuchado hablar en Italiano un rato con un expositor de la bota europea, en uno de los pasillos del hotel.

Tarde: Entre Souvenirs y mi 2º exposición en el congreso, lo pasé excelente. Conocí a unos expositores de la USACH bastante simpáticos, incluyendo a un par de Biotecnólogos de la U de Chile titulados, trabajando allá, y a un veterinario de la UdeC de Chillán que una vez terminada mi “charla” me empezó a preguntar si me gustaban los animales, que de que parte de Conce era y a decir “que wena… no, si entre los de la de Conce tenemos que apoyarnos”… sin comentarios al respecto.
Luego, y totalmente de sorpresa, terminé llamando a una tía lejana por la familia Lagazzi que no conocía. Le dije quien era por teléfono y ella inmediatamente dijo que quería conocerme. Y fue así como 25 minutos después estaba con ella y su familia en el café de la P en Pucón tomando once y conversando de la familia. Fué una hora y media de lo más genial, totalmente rescatable.

Noche: Inmediatamente después de ese episodio, llegué al Gran Hotel Pucón para ir a la fiesta de clausura. Sólo hay una palabra ara describirla: ¡¡No-ta-ble!!. Invitado especial: El veterinario de la tarde (¡otra vez! =S). Por lo menos no tuve que buscar compañero de baile, y debo decir que el tipo bailaba excelente salsa =P.

Jueves:

Mañana: Comenzó la charla de clausura en el salón plenario del Gran Hotel, y solo 100 asistentes (y eso). Partió Michael Seeger, el presidente de la ALAM dando excusas a Ralf Conrad, del instituto Max Planck de Alemania por la poca asistencia diciendo “Gracias por la asistencia a este acto, después de tan largos días y noches de congreso… y especialmente la de anoche.” (Risas generales). Nueva Charla en Inglés, pero de esta entendí bastante más. Luego, premiación, disculpas por los condorazos de la organización, y fin. Y empezó mi tarde de vacaciones en Pucón. El resto del día se repartió entre ir de compras, ir a la playa a tomar fotos de las olas y el paisaje, disfrutar de un exquisito espresso en la Cafetería Suiza (totalmente recomendable).

Noche: Recibí una llamada de (si! supongo que adivinaron…) el veterinario del día anterior (¬¬’), invitándome a carretear con su grupo. Lo pensé, estuve a punto de salir pero me venció la lata al ver como llovía afuera y recordar la sola idea de llegar a la hostal toda mojada y tener que llevarme la ropa así a Concepción. Preferí mirar por la ventana el lago con una taza de te caliente, y luego ir a dormir, no sin antes salir al jardin en una pausa de la lluvia y fumar un cigarro.

Viernes

Desperté temprano, tomé desayuno y llamé al taxi. Llegué al terminal, subí a mi primer bus y comencé mi viaje de regreso contemplando el adorable paisaje, satisfecha por los días vividos y por lo que retomaría. Después de 2 horas y media llegué a Temuco, y me enteré de la “sorpresita” de que en vez de caminar 3 cuadras, como se mehabia dicho en Pucón para tomar el nuevo bus, que me llevaría a Concepción, debía tomar un bus, el que después de 15 minutos me dejaría en el nuevo terminal. (La diferencia entre la llegada de un bus y la partida dle siguiente era sólo de 25 minutos). Gracias al guardia del 1º terminal, por lo menos pude tomar el bus indicado y llegar a tiempo. De todas formas, lo poco y nada que conocí de Temuco de esta forma no me gustó mucho… al menos puedo decir, eso si, que la gente es bastante amable si necesitas ayuda.
Llegué a Concepción a las 18.55, cansada, pero feliz de estar de vuelta, y muy contenta con lo que habia sido mi semana. Ojalá el próximo año pueda repetir algo asi.

Ahora si, terminó el reporte. Si se dió la lata de leer, muchiiiisimas gracias. Si no, mala suerte.

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